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GUERRA EN MEDIO ORIENTE: ’HAY QUE PONER FIN A OTRO ARREGLO CON ALFILERES’. OPINA JAMES CARTER, EX PRESIDENTE DE EEUU, EN DIARIO ´CLARÍN´
"LOS PUEBLOS DEL ORIENTE MEDIO MERECEN LA PAZ Y LA JUSTICIA Y NOSOTROS, LA COMUNIDAD INTERNACIONAL, LES DEBEMOS UNA DIRECCIÓN Y UN APOYO FUERTES", SOSTIENE CARTER.
Oriente Medio es un polvorín y algunos de los miembros de ambos bandos esperan cualquier oportunidad para destruir a sus enemigos. Una de las vulnerabilidades de Israel y causa de violencia es la retención de prisioneros. Los palestinos y libaneses militantes saben que un soldado o un civil israelí capturado es una causa de conflicto o una valiosa baza para la negociación con vistas al intercambio de prisioneros.
Esa estratagema precipitó la reanudación de la violencia que estalló en junio. Resulta indiscutible que Israel tiene derecho a defenderse, pero es inhumano y contraproducente castigar a poblaciones civiles con la ilógica esperanza de que en cierto modo acusen a Hamas y Hezbollah de provocar una reacción devastadora. En cambio, el resultado ha sido el de que esos grupos han obtenido un amplio apoyo árabe y mundial y se intensificó la condena de Israel y EE.UU.
Israel ha anunciado tardíamente —y no ha cumplido— un cese durante dos días de los bombardeos del Líbano, como respuesta a la condena mundial de su ataque a Qana, donde murieron 57 civiles y hace diez años murieron 106 por la misma causa. Como en la ocasión anterior, ha habido expresiones de "profunda lamentación" y la promesa de una "investigación inmediata".
Lo urgente en el Líbano es que cesen los ataques israelíes, las fuerzas militares regulares del Líbano controlen la región meridional de ese país, Hezbollah deje de ser una fuerza combatiente independiente y en el futuro se impidan los ataques contra Israel, que, a su vez, debe retirarse de todo el territorio del Líbano y liberar a los prisioneros libaneses. Sin embargo, el Primer Ministro Ehud Olmert ha rechazado semejante cese del fuego.
Se trata de esperanzas ambiciosas, pero, aun cuando el Consejo de Seguridad de la ONU adopte y aplique una resolución gracias a la cual se logre una posible solución, equivaldrá a otro arreglo con alfileres y un alivio temporal. Resulta trágico que el conflicto actual forme parte del inevitable ciclo repetitivo de violencia que deriva de la falta de una solución completa en el Oriente Medio.
Los dirigentes de ambos bandos hacen caso omiso de las grandes mayorías que anhelan la paz, con lo que permiten que los extremistas frustren las oportunidades de crear un consenso político. Los israelíes traumatizados se aferran a la falsa esperanza de que sus vidas resultarán más seguras por las retiradas unilaterales en aumento de las zonas ocupadas, mientras que los palestinos ven sus territorios reducidos a poco cosa más que basureros humanos rodeados por una provocativa "barrera de seguridad" que pone en un aprieto a los amigos de Israel sin aportar seguridad ni estabilidad.
No habrá una paz esencial y permanente para todos los pueblos de esa afligida región mientras Israel viole resoluciones fundamentales de Naciones Unidas, la política estadounidense oficial y la "hoja de ruta" para la paz ocupando tierras árabes y oprimiendo a los palestinos. Excepto mediante cambios negociados y mutuamente satisfactorios, se deben respetar las fronteras de Israel anteriores a 1967.
Un importante obstáculo para los avances es la extraña política del Gobierno de EE.UU. de que el diálogo sobre asuntos controvertidos sea sólo un premio al comportamiento sumiso y no se mantenga con quienes rechacen las tesis de Washington. El diálogo directo con la Organización de Liberación de Palestina o la Autoridad Palestina y Siria será necesario para lograr acuerdos seguros. Si no se abordan las cuestiones y no participan los dirigentes, se correrá el riesgo de la creación de un arco aún mayor de inestabilidad desde Jerusalén hasta Beirut, Damasco, Bagdad y Teherán.
Los pueblos del Oriente Medio merecen la paz y la justicia y nosotros, la comunidad internacional, les debemos una dirección y un apoyo fuertes.
Por James Carter, ex presidente de EE.UU.
Fuente: diario "Clarín"
Más información: www.clarin.com
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