|
MEDIO AMBIENTE: LA CORTE ESTUDIA DEMANDAR A PETROLERAS POR 1000 MILLONES DE DÓLARES
ES POR "DAÑO AMBIENTAL COLECTIVO" Y FUE PRESENTADA EN JULIO DE 2004 CONTRA DIEZ EMPRESAS. HOY, EN UN CLIMA MÁS FAVORABLE A LOS CRITERIOS ECOLÓGICOS, ESTÁ EN PLENO ANÁLISIS. EL ROL DE RICARDO LORENZETTI, EL MINISTRO CERCANO A LAS POSTURAS PROAMBIENTALES. EN CASO DE QUE SEA ADVERSO EL FALLO, LAS EMPRESAS NO TENDRÁN QUE PAGAR RESARCIMIENTOS ECONÓMICOS, SINO ENCARAR OBRAS Y TRABAJOS PARA LA RECOMPOSICIÓN DEL MEDIO AMBIENTE DAÑADO.
Don Cimolai es un viejo propietario de 20 mil hectáreas en Catriel. Un nacido y criado en el norte de la Patagonia, cuando esas tierras todavía ni siquiera eran provincia de Río Negro. Toda su vida la dedicó a criar vacas y ovejas. Sólo que desde la década del 50 se tuvo que acostumbrar a la invasión de las cigüeñas perforadoras. y aunque las regalías petroleras nunca le trajeron bonanza, con los años se fue habituando a convivir con ellas.
Esa cohabitación pacífica tenía lógica, debajo de sus campos de secano hay yacimientos de tres compañias, todas del grupo Petrobras, que a su vez los había comprado a Perez Companc. Todo funcionó más o menos en armonía hasta que sus peones le viníeron con un "chisme": cada vez que ponían en funcionamiento una de las bombas de agua, el líquido tenía olor a gas; es más, el agua era chispeante, tenía burbujas. Después de la sorpresa inicial, se puso en funcionamiento el clásico mecanismo: reclamos a la petrolera, respuestas evasivas, intervención de abogadosy al final una inspección in situ de los técnicos de la empresa. La conclusión de uno de los ingenieros crispó el ánimo de Don Cimolai: "Y bueno..., es cierto, hay burbujas. Me parece que se van a tener que acostumbrar a tomar soda".
La humorada del inspector de la petrolera tuvo un efecto corrosivo. Llegó, en julio de 2004, a los despachos de los miembros de la Corte Suprema de la Nación. La historia forma parte del cuerpo central de una demanda ambiental por más de mil millones de dólares contra diez empresas petroleras (YPF SA, Petrobras, Pluspetrol, Chevron San Jorge, Gas Medanito, Hidenesa, Pioneer, Capex, Petrolera Santa Fe y Astra) que operan en la llamada Cuenca Neuquina -involucra a las provincias de Neuquén, Río Negro, La Pampa y el sur de Mendoza-.
La demanda fue iniciada por la Asociación de Superficiarios Patagónicos (Assupa), una ONG que no pretende de las petroleras un resarcimiento económico, sino que exige "la remediación de las áreas contaminadas, el restablecimiento de la fauna autóctona y una compensación por la explotación de los recursos hídricos".
Para Assupa, los damnificados por las actividades de las empresas petroleras son un
millón y medio de habitantes. Por eso, la carátula de la demanda está encuadrada como "Daño ambiental colectivo". Y su sustento juridico es el artículo 30 de la ley de política ambiental 25.675.
¿Cuáles serían los primeros trabajos que deberían encarar las petroleras en caso de que la Corte Suprema haga prosperar la demanda? La reparación de 120.000 kilómetros de "picadas" (caminos dentro de los campos para llegar a los pozos) y la recuperación de las piletas de descarga, que fueron cubiertas sin ningún tipo de tratamiento durante la década del 90.
Hay un antecedente que puede inclinar la balanza: en 1997 el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo evaluó que sólo 3 yacimientos habían provocado daños ambientales por 650 millones de dólares.
Un tribunal más ecológico
En julio de 2004, cuando la demanda ingresó a la Corte, los temas ambientales no estaban al tope de las prioridades. Los litigios ocasionados. por la crisis económica de 2001-2002 y la revulsión que generó en el máximo cuer po judicial el final del menemismo y el inicio de la era K hacían muy difícil que la Corte se concentrara en temas ambientales. Hoy, dos años después, hay un clima favorable a la resolución de conflictos ambientales. La agitación por las papele ras uruguayas y especialmente la intervención de la Corte en el caso "Mendoza, Beatriz Silvia y otros c/Estado Nacional y otros s/daños y perjuicios derivados de la contaminación del río Matanza-Riachuelo" demuestran que hay otra predisposición.
Por primera vez, la Corte "operó" antes de dictar sentencia y citó a las partes a una negociación activa. Quedaron estampadas las huellas de Ricardo Lorenzetti, el ministro más ambientalista de la Corte.
Por Daniel Olivera
Fuente: diario "Perfil"
Más información: www.editorialperfil.com.ar
|