|
UN NARCO EN PRIMERA PERSONA: EL PODER DE LA REALIDAD EN LA NUEVA TELENOVELA. ESCRIBE GUSTAVO BOLÍVAR
LA TELENOVELA, GÉNERO QUE POCO A POCO SE FUE TOMANDO LOS DIFERENTES HORARIOS DE LA TELEVISIÓN COMERCIAL, HA GIRADO DURANTE LOS ÚLTIMOS 30 AÑOS EN TORNO A MEDIA DOCENA DE PARADIGMAS PRINCIPALES.
La telenovela, género que poco a poco se fue tomando los diferentes horarios de la televisión comercial, ha girado durante los últimos 30 años en torno a media docena de paradigmas principales: la Cenicienta, que ha servido de tema a cientos de telenovelas, especialmente mexicanas y venezolanas; el Patito Feo, del cual se desprendieron títulos tan importantes y exitosos como Betty la fea, Pedro el escamoso, Mi gorda bella y la más explícita de origen argentino Patito Feo; el Conde de Montecristo, que relata la historia de personajes condenados injustamente que después cobran venganza, las múltiples historias de hombres adultos enamorados de una adolescente (Loüta) o las historias de la mujer violada que tiempo después se casa con su violador (Leonelá).
Sin embargo, estos esquemas probados y exitosos han ido agotándose paulatinamente para dar paso a un género que cada día gana más adeptos en el mundo: el realismo trágico. Se trata de novelar la realidad, de orientar la dramaturgia hacia los conflictos cotidianos del ser humano dejando de lado las desgastadas fórmulas de la empleada del servicio que resulta ser hija del dueño de la hacienda o la niña pobre y humillada que resulta propietaria de una gran herencia para después cobrar venganza de la familia que se interpuso 120 capítulos entre ella y su amado.
Es por eso que, a partir de la aparición de programas como Los Victorinos y Pandillas Guerra y Paz en Colombia, Por estas calles en Venezuela y la misma Sin tetas no hay paraíso, de la que ya se han hecho seis versiones en todo el mundo, los grandes productores de la televisión mundial están acudiendo a esta fórmula, que en casi todos los países está resultando ganadora. Por algo el canal RCN, con producción de FOX-Telecolombia, acaba de aprobar el presupuesto más alto en la historia de la televisión colombiana para un seriado. Se trata de El Capo, una serie de ficción donde se retratará la vida de un narcotraficante en primera persona. Es decir, una visión del mundo dada por el propio delincuente. ¿Pero por qué la proliferación y el éxito de estos programas? SÉB
Sencillo, porque están sintonizados con la realidad de cada sociedad y porque están atreviéndose a contar en voz alta lo que la gente piensa en voz baja y se niega a gritar por temor.
No en vano los libretistas de esta generación estamos acudiendo a la prensa, al comentario suelto, a las historias urbanas, a las anécdotas, al titular de prensa, a la chiva periodística, a las fuentes judiciales y a un sinnúmero de historias cotidianas para armar nuestros nuevos argumentos.
Pero de todos los cuentos que se han trasladado de los periódicos a la pantalla chica, el tema que más redunda es el del narcotráfico. No sólo porque se ha convertido en el negocio emergente e ilegal más lucrativo del mundo sino porque sus tentáculos se han ido extendiendo por todo el planeta, y ha devenido en un tema multilateral que ya no es exclusivo de Colombia, México, Perú y Bolivia. El narcotráfico es hoy en día noticia de primera página en otros países como España, Estados Unidos, Brasil, Venezuela, Argentina y últimamente en los países del norte de África, por donde, según las autoridades, está ingresando gran parte de la coca sudamericana. No resulta, pues, gratuito que en estos países hayan sido abatidos por sicarios famosos narcotraficantes colombianos en los últimos días.
Por Gustavo Bolívar (Escritor colombiano, autor de Sin tetas no hay paraíso.)
Fuente: Perfil
Más información: www.perfil.com
|