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ENTREVISTA A MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ: ‘ME DOLIÓ NO CONDUCIR MAÑANAS INFORMALES’
DESENCANTADO POR NO SER EL SUCESOR DE GUINZBURG, ESTE AÑO EL ACTOR SÓLO HARÁ PARTICIPACIONES EN “SHOWMATCH”. MIENTRAS FILMA “PAPÁ POR UN DÍA”, SE ENORGULLECE POR HABER BAJADO DE PESO Y DEFIENDE A NICOLÁS CABRÉ DE SU MUTISMO MEDIÁTICO.
Todos corren. Los técnicos, los camarógrafos, Nicolás Cabré y Luisana Lopilato, los agentes de prensa, pero Miguel Ángel Rodríguez no. Él saluda, ríe, conversa, fuma un cigarrillo, lo tira para una foto, al rato prende otro, se saca los anteojos de sol, se pone los de ver, va para allá, vuelve para acá, le hace un chiste a un asistente de producción y tranquiliza a los periodistas que quieren hablar con él porque “hay tiempo para todos”. Claro, ese día a él no le toca grabar ninguna de las escenas de “Papá por un día”, la película que protagoniza junto a Nicolás Cabré, Luisana Lopilato, Gimena Accardi, Patricia Sosa y Boy Olmi, entre otros.
“Mi personaje se llama ‘Tito’, como Roldán. ‘No lo cambiemos que da suerte’, dije. Es el papá de Luisana”, comienza relatando, cuando, inevitablemente, alguien acota “igualita te salió”. Risa de por medio, replica: “Y mirá a la madre, Patricia Sosa. En realidad hay fotos mías de chico y somos iguales. Hay una en la que estoy en un almohadón, culo para arriba, y estamos igualitos”. Y estalla la carcajada.
Está chocho porque adelgazó varios kilos desde que terminó de grabar “Por amor a vos”, y todo el mundo se lo dice. “Me había ido un poquito a la miércoles, porque tenía la ventaja de que con la ropa de portero vos pedís talles y hay”. No puede evitar la gracia. Habla en serio cuando tiene que hacerlo, pero ineludiblemente mete un bocado que le saca una sonrisa a más de uno. El humor fue lo que lo hizo llegar al lugar en el que está hoy. Los personajes que imitaba desde el viejo “Videomatch” y luego en “Los Rodríguez”, pusieron su nombre en la agenda de más de un productor. De hecho, Marcelo Tinelli lo quiere de regreso.
–¿Lo vamos a ver en las Galas de Humor por los 20 años de “Showmatch”?
–Estaré haciendo una participación especial, después no sé si voy a seguir o no, no tengo nada firmado. Tuve una reunión grande con Marcelo (Tinelli), también con el Chato (Prada) y (Federico) Hoppe, pero con Marcelo hablamos de muchas cosas y entendió mi posición y está todo bien. Todavía no le contesté definitivamente, pero en principio le dije que un día voy a estar.
–¿Cuál es su posición?
–No sé si tengo ganas de estar todos los días, hacer otra vez lo de hace años.
–¿Lo siente como un retroceso?
–No sé si retroceso profesional, a lo mejor un retroceso personal, es diferente. Le puse un ejemplo a Tinelli, y él me dijo que no era así. Yo le decía: “me junto todos los años con los chicos de quinto año, pero si me proponen hacer todo el secundario otra vez no sé si lo hago ya. Me costó un huevo hacerlo, ¿te imaginás otra vez?” (risas). Con la diferencia de que hacer “Videomatch” nunca me costó, fue una felicidad, tengo un agradecimiento eterno. Por eso hablé el año pasado tres horas para un libro que se va a hacer, que va a salir por los 20 años de Marcelo. Porque son de él los 20 años, siempre fueron de él, el protagonista es él. Nosotros fuimos el relleno de la empanada, un buen relleno. Pero después cada uno abrió para su lado y yo cuando dejé “Videomatch”, que me costó mucho, tuve una charla con él, muy larga, y para mí era como que el ciclo se había cumplido.
–¿La idea es hacer imitaciones?
–No, la propuesta es “lo que tengas ganas de hacer”. Marcelo respeta mucho los lugares de todos y la charla fue muy positiva, pero no sé si yo tengo ganas. Esto me ha pasado también en otras oportunidades. Me llamó Adrián (Suar) para hacer “Son de Fierro” y le dije que no, porque prefería hacer “El Capo” y choqué contra una pared. Siempre hablamos con Claudio (Villarruel) y le digo: “lo hubieras dejado, a Facundo lo dejaste arriba de la montaña, guacho” (risas). Pero no me arrepiento, lo hubiera hecho igual. Al otro año, Suar me llamó para hacer “Por amor a vos”.
–Su personaje en “Papá por un día” tiene un parador en la playa. Usted, ¿alguna vez pensó en largar todo y poner un bar en la playa?
–No sé si lo pensé, pero que te agarran ganas, sí. Pero viste cómo es, te vas 15 o 20 días de vacaciones y, aunque nunca alcancen, uno vuelve a laburar. En las tiras me agarran ganas (risas). Igual a mí me gusta laburar, agradezco mucho el laburo.
–¿Cuál es su relación con Nicolás Cabré, con quien tanto trabajó? ¿Le logra sacar alguna palabra?
–Varias, muchas. Él con la prensa tiene un problema, pero no con ustedes, no es nada particular, hay actores que tienen esa cosa y es respetable. Sabe que es parte del trabajo, pero le cuesta, es más trabajo a lo mejor enfrentar un micrófono de vergüenza que enfrentar a la cámara en cine.
–¿Qué pasó con el ofrecimiento de conducir “Mañanas informales”?
–Sé que el programa no va y eso me dolió mucho. Cuando me llamó en octubre Andrea Stivel y me invitó a la casa, me quedé con la boca abierta porque me ofrecían conducir “Mañanas informales”, me dejó sin dormir toda la noche. Por recuerdos, por muchas cosas, me dijo que lo había consultado con los hijos y que les había encantado. Pero bueno, por decisión del canal se pinchó. Andrea lo quiere hacer contra viento y marea.
–¿Quiere hacer conducción entonces?
–No sé si quiero hacer conducción. Era “Mañanas informales” lo que quería hacer
Por Mariana Merlo
Fuente: Revista 7 Días
Más información: www.elargentino.com
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