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BETTY ELIZALDE: ‘CREO QUE NACÍ DENTRO DE LA RADIO’. LAS TARDES DE RADIO CIUDAD SON ´SIEMPRE (DE) BETTY´
LA CONDUCTORA LLEVA 13 AÑOS HACIENDO "SIEMPRE BETTY", SU CICLO DE CONVERSACIONES CON FIGURAS DE DIVERSOS MEDIOS.
De lunes a viernes, de 15 a 18, por Radio de la Ciudad, Betty Elizalde conduce Siempre Betty . El ciclo tiene 13 años de permanencia -en los dos últimos, en AM 1110-, y en él una de las voces más reconocidas de la radiofonía argentina convoca a figuras de las más diversas disciplinas para entablar una charla, acompañada con mate, té o café, para escuchar como si estuvieran en el living de casa.
-¿Cuántos años llevás en la radio?
-Voy a cumplir 50 años en el micrófono; desde los 18. No tengo escapatoria. Acá me lo quieren festejar, pero ya les dije que no, porque me voy a ofender. Alguna vez me voy a tener que hacer cargo de la edad. Soy una irresponsable que no tomó todavía conciencia: creo que nací dentro de la radio.
-¿Qué significa en tu vida?
-La radio es como el aire que respirás. Aunque mi vida privada sea interesante, y siga haciendo otras actividades, cuando me quedo a solas, pienso: «¿Qué hago con todo esto?». Porque lo lindo es poder comunicarlo. Me cuesta mucho la vida de relación fuera de la radio.
-En los últimos años hiciste radio en coproducción.
-Es algo perverso. La radio y la TV son los únicos lugares que conozco en los que a veces tenés que pagar para trabajar. Y esto se profundizó muchísimo en los últimos años. Hice el esfuerzo sobrehumano, no de producir el programa económicamente, porque me di cuenta de que no podía. Y terminé pagando todo: producción, teléfonos...
-Para los que todavía no te escuchan, ¿qué es Siempre Betty ?
-Comenzó en 1996 y pasó por varias radios -a estas alturas puedo decir que he trabajado en todas las emisoras-. Mantiene su esencia y se renuevan los temas y los personajes que nos visitan. Es eso: la exposición de una persona frente al micrófono. No es musical, pero la música es un elemento que tiene que ver con lo que está pasando. El programa es un encuentro con otra persona, no sólo con el que escucha. Entretener no es entrar en una cosa chabacana, estúpida y ligera. Leo cuentos, poemas, a veces, cuento una película. Me permito decir que de un tema no conozco o reconocer que me equivoco. Pero tengo muy buen enganche con la gente. Hay personas que son medio herméticas y vienen prevenidas; cuando se van, me besan y me abrazan por lo bien que la pasaron.
-¿Las figuras que invitás son de ámbitos bien disímiles?
-Totalmente. Roberto Perfumo, Bruno Gelber, Aníbal Ibarra, Chavela Vargas, Paz Vega. Recuerdo las visitas de Bioy Casares o la de Antonio Dal Masetto, y también las de diferentes funcionarios. En el programa no hablamos de política, a lo sumo, de filosofía. No les voy a sacar ninguna declaración rimbombante: lo que quiero saber es qué sienten como personas, qué hay detrás de toda esa cosa tan estructurada. Me fascina el contacto con los grandes músicos, poetas y escritores. Hablamos desde las cosas cotidianas, desde la emoción. Además, estoy muy bien acompañada por el historiador Eduardo Lázzari, con sus ilustrativos micros; el musicólogo Marcelo Arce, con su enseñanzas sobre los diferentes géneros musicales, y en la operación técnica, Alberto Burgos. Empecé con todos: con Charly García, con Palito Ortega, Sandro. Los veo y veo el lugar que ocupan hoy en el mundo del espectáculo, y pienso lo maravilloso que fue haber crecido juntos. Y me río porque ya no hay nadie más grande que yo.
-¿Tenés libertad para trabajar en Radio de la Ciudad?
-Sí. La prueba está en que hasta Aníbal Ibarra vino a esta radio; Carlos Ulanovsky y Pepe Eliaschev [ex directores de la emisora]. Más aun: vienen y terminan tomando un café con la directora [Virginia Ungaro]. Además, esa cosa de sentirte apoyada y reconfortada nos pone bien a todos. Es el segundo año, y estoy muy cómoda y feliz. La producción es de la radio, pero yo estoy en todo. La verdad es que mis productoras son dos leonas y muy capaces: Gimena García Blanco y Julieta Gervasoni. Después de los años y el hábito de trabajar con un profesional como José Luis Zorzi, es difícil encontrar otra gente, pero lo logré.
-Hay muchas locutoras y pocas mujeres en la conducción
-A veces, tengo la sensación de que las mujeres hemos involucionado en la radio. Hay una degradación de las mujeres que es alarmante. Los conductores, en su mayoría, viven colocando a su locutora en el lugar de gatita, conejita... Esto es así: hora, temperatura, humedad, e-mail y los chistes sobre su sexualidad o identidad sexual. Y ni siquiera mencionan su nombre. A lo sumo algún diminutivo...
Por Alicia Petti
Fuente: La Nación
Más información: www.lanacion.com
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