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NUEVO DIRECTOR DEL COLÓN. LAS IDEAS DE GARCÍA CAFFI, EN UNA COLUMNA DE ´ADN´
DIEZ DÍAS ATRÁS, EL DIRECTOR DEL COLÓN FUE CONSULTADO SOBRE SU OPINIÓN ACERCA DE LA SALA. SU COLUMNA NO FUE PUBLICADA PORQUE, YA ENTONCES, SU NOMBRE ESTABA ENTRE LOS CANDIDATOS.
Los hechos culturales no están escindidos de la estructura social que los genera. Los graves problemas que hoy envuelven al Teatro Colón no son sólo producto de acciones equivocadas de gobiernos, directores generales, cuerpos artísticos y gremios, sino también del implacable desprecio que por estos días una importante fracción de nuestra sociedad siente por la educación y la cultura.
La tarea de reconquistar el lugar de preeminencia que le corresponde a nuestro teatro es una tarea de todos los involucrados y no de un sector. Con frecuencia, al hablar de la infausta situación que aqueja al Teatro Colón, la mayor preocupación suele ser la de encontrar un chivo expiatorio. Para dejar atrás el tiempo de las frustraciones tendremos que darnos cuenta de que ya es tiempo de cambiar las viejas estructuras, los reiterados vicios y las acostumbradas mezquindades.
Son muchos los que quieren que el teatro cambie, pero son muy pocos los que quieren cambiar ellos mismos, y todos sabemos que el teatro no podrá alcanzar sus elevados objetivos culturales si no somos capaces de cambiar nosotros también.
Sin lugar a dudas, es mucha e importante la responsabilidad que hoy en día le cabe al gobierno de la ciudad. Mucho e importante es lo que el destino le ha puesto en las manos, y mucho es por lo tanto lo que se espera de ellos, pero nada se logrará si todos los involucrados –gobierno, educadores, artistas, técnicos y administrativos– no sienten que está en sus manos el deber de refundar el Teatro Colón y recuperar su insigne pasado.
Los hechos culturales no están escindidos de la estructura social que los genera. Los graves problemas que hoy envuelven al Teatro Colón no son sólo producto de acciones equivocadas de gobiernos, directores generales, cuerpos artísticos y gremios, sino también del implacable desprecio que por estos días una importante fracción de nuestra sociedad siente por la educación y la cultura.
La tarea de reconquistar el lugar de preeminencia que le corresponde a nuestro teatro es una tarea de todos los involucrados y no de un sector. Con frecuencia, al hablar de la infausta situación que aqueja al Teatro Colón, la mayor preocupación suele ser la de encontrar un chivo expiatorio. Para dejar atrás el tiempo de las frustraciones tendremos que darnos cuenta de que ya es tiempo de cambiar las viejas estructuras, los reiterados vicios y las acostumbradas mezquindades.
Son muchos los que quieren que el teatro cambie, pero son muy pocos los que quieren cambiar ellos mismos, y todos sabemos que el teatro no podrá alcanzar sus elevados objetivos culturales si no somos capaces de cambiar nosotros también.
Sin lugar a dudas, es mucha e importante la responsabilidad que hoy en día le cabe al gobierno de la ciudad. Mucho e importante es lo que el destino le ha puesto en las manos, y mucho es por lo tanto lo que se espera de ellos, pero nada se logrará si todos los involucrados –gobierno, educadores, artistas, técnicos y administrativos– no sienten que está en sus manos el deber de refundar el Teatro Colón y recuperar su insigne pasado.
Por Pedro Pablo García Caffi
Fuente: ADN Cultura
Más información: www.lanacion.com
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